sábado, 23 de abril de 2016

Referencias Consultadas

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Estrategias de Afrontamiento


El concepto afrontamiento ha sido utilizado desde hace más de 40 años por la psicología; durante los años 1940 y 1950 fue utilizado en muchas psicoterapias para el tratamiento y seguimiento de diversas patologías; así mismo, ha sido utilizado por muchos autores a nivel mundial para describir los sentimientos revelados por un individuo ante cualquier situación estresante;  la definición de afrontamiento más utilizada en los diversos estudios, es la descrita por Lazarus y Folkman, (1984) citado por Vargas, (2009) en su modelo de estrés transaccional como los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo; es decir aquellas actitudes, percepciones o sentimientos que las personas usan para manejar diversas situaciones de la vida que impliquen un gasto emocional, cognitivo y sobrepasan los recursos reguladores con los que cuenta el ser humano.  
Igualmente, algunos autores afirman que el afrontamiento es una respuesta o un conjunto de respuestas ante una situación estresante ejecutadas para manejarla o neutralizarla. El afrontamiento también implica la adquisición de un cierto control de la situación que puede variar desde el dominio, hasta un mínimo control de las emociones producidas por el evento estresante; es decir, la persona puede lograr manejar el estrés que le producen ciertas situaciones sin que esto afecte su vida o simplemente evitar o controlar pasivamente aquellas emociones negativas que le produce el evento.
El afrontamiento es llevado a cabo por el individuo en el momento de enfrentarse a una situación estresante como la enfermedad, adaptando dos tipos de afrontamiento; el afrontamiento pasivo que hace referencia a las formas de evitación o escape ante la situación que se está presentando e implica falta de compromiso con la situación problemática, y el afrontamiento activo que son aquellos esfuerzos realizados para hacer frente al problema de forma directa y comprende actividades particularmente dirigidas a la modificación o minimización del impacto de la situación crítica, a la regulación de la emoción y a la interpretación positiva o búsqueda de un significado del suceso, valorándolo de tal manera que resulte menos desagradable.
De acuerdo al tipo de afrontamiento que adopte el individuo se pueden desarrollar diversas estrategias de afrontamiento; estas estrategias de afrontamiento constituyen un conjunto de procedimientos o actividades conscientes e intencionales que guían la acción hacia el logro de metas adaptativas; es decir, lo que el individuo hace o realiza para conseguir lo que tiene planeado; otro concepto en relación con las estrategias de afrontamiento es el de Gil–Monte y Peiró (1997) citado por Martínez et al. (2008) que define las estrategias de afrontamiento como los “esfuerzos, tanto conductuales como cognitivos, que realiza una persona para dominar, reducir o tolerar las exigencias creadas por transacciones estresantes”; es decir implica acciones que el ser humano lleva a cabo para conseguir equilibrio.
Teniendo en cuenta los conceptos relacionados con las estrategias de afrontamiento mencionados anteriormente, Lazarus propone una clasificación de las estrategias de afrontamiento; unas dirigidas a la emoción encargadas de disminuir el grado de trastorno emocional e incluyen estrategias como la evitación, la minimización, el distanciamiento, la atención selectiva, las comparaciones positivas y la extracción de valores positivos a los acontecimientos negativos; otras dirigidas al problema que engloban un conjunto de estrategias más amplio que la resolución del problema, la cual implica un objetivo, un proceso analítico dirigido principalmente al entorno y las estrategias de afrontamiento de tipo cognitivo, conductual y afectivo, en el que el primero intenta buscar significados positivos en relación con lo que está sucediendo, el conductual está relacionado con aquellas actitudes que permiten enfrentar de manera directa el problema y asumir sus consecuencias y resultados y el afectivo intenta controlar las emociones y pensamientos que son provocados por la situación con el fin de mantener el equilibrio afectivo.
Normalmente se distinguen dos tipos generales de estrategias (Lazarus & Folkman, 1986) citado por Rodríguez et al. (2009): a) Estrategias de resolución de problemas: son aquellas directamente dirigidas a manejar o alterar el problema que está causando el malestar, b) Estrategias de regulación emocional: son los métodos dirigidos a regular la respuesta emocional ante el problema. A veces, el empleo de una estrategia de solución de problemas tiene por sí misma repercusiones favorables en la regulación emocional.
En conclusión, las definiciones expuestas sobre afrontamiento desarrolladas a lo largo de la historia y basadas en la experiencia investigativa coinciden en calificar el afrontamiento como un proceso continuo puesto que constantemente está cambiando, el cual depende de la situación que lo desarrolle, bien sea la presión laboral, la pérdida de un trabajo, o situaciones estresantes experimentadas y que implica que la persona desarrolle acciones para enfrentar esta situación apoyadas en aspectos internos y variables psicológicas diferentes en cada individuo, convirtiéndolo en un ente activo y participativo dentro de todo el proceso de afrontamiento.
 
Tipos de Afrontamiento
Parasuraman y Cleek ,(1984) citado por Rodríguez et al. (2009), han distinguido entre respuestas adaptativas y no adaptativas de afrontamiento. Entre las primeras incluían: planificar, organizar, priorizar tareas y conseguir apoyo de otros. Entre las segundas clasificaron las siguientes: trabajar más duro pero realizando más errores, hacer promesa poco realistas y evitar la supervisión.
La tipología de afrontamiento desarrollada en el Organizational Stress Indicator (Cooper, 1988) citado por Rodríguez et al. (2009), distingue seis tipos de afrontamiento: a) apoyo social, b) estrategias referidas a la tarea, c) lógica, d) relaciones familiares y trabajo, e) tiempo f) implicación. 
A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos de la vida, las estrategias de afrontamiento consideradas en el ámbito laboral no resultan eficaces para reducir las relaciones entre estresores y sus consecuencias. Por cuanto la eficacia de las estrategias de afrontamiento depende de la posibilidad de control del estresor, y por ello las estudiadas en situaciones de trabajo resultan ineficaces ya que el control de los estresores pocas veces está en manos del individuo.
Newman y Beehr (1979) citado por Rodríguez et al. (2009), señalan que las respuestas de afrontamiento en el trabajo requieren la implicación activa de la organización. Esta respuesta puede concretarse en rediseño de puestos, cambios en la estructura organizacional, feedback para contribuir a la clarificación del rol, redefinición de criterios de selección y ubicación, introducción de formación de relaciones humanas, mejora de las condiciones de trabajo, mejora de la comunicación y mejora de los beneficios para el trabajador así como la introducción de servicios de promoción de salud.
 

Técnicas de Afrontamiento
Con respecto a las Estrategias y Técnicas de Afrontamiento, desde la perspectiva de Gil-Monte y Peiró (1997) citado por Martínez et al. (2008), se plantea que las estrategias de afrontamiento constituyen los esfuerzos conductuales y cognitivos que realiza una persona para dominar, reducir o tolerar las exigencias creadas por transacciones estresantes. Por su parte, se asume la distinción que realizan Carver, Sheier y Wientraub (1989) citado por Martínez et al. (2008) para el afrontamiento, distinguiendo un afrontamiento centrado en el problema, afrontamiento centrado en la emoción y evitación al afrontamiento. El primero referido a la resolución del problema o hacer algo para cambiar el curso de la situación estresante, el segundo consiste en reducir o manejar el estrés emocional causado por la situación y la evitación, referida a las conductas de evasión.
A partir de esta distinción en tres tipos generales de estrategias, Carver y col. (1989) citado por Quaas, (2006) asocian quince Técnicas de Afrontamiento: a) Afrontamiento centrado en el problema: afrontamiento activo, planificación, supresión de actividades distractoras, refreno del afrontamiento y búsqueda de apoyo social, b) Afrontamiento centrado en la emoción: búsqueda de apoyo emocional y social, reinterpretación positiva, aceptación, desahogo y religión y c) Evitación al afrontamiento: negación, desconexión conductual, desconexión mental, consumo de drogas y humor.
A continuación se detalla cada una de las quince técnicas de afrontamiento propuestos por Carver y col, (1989) citado por Quaas, (2006):
Afrontamiento activo: es un proceso activo de afrontamiento, lo cual implica un incremento del esfuerzo propio a fin de remover el estresor o mejorar sus efectos. Esta técnica es similar al núcleo de lo que Lazarus y Folkman (1984, en Carver y col, 1989) citado por Quaas, (2006) llaman afrontamiento centrado en el problema.
Planificación: Hace referencia a pensar en cómo se afronta un estresor, ideando estrategias de acción, pasos a seguir y buscando la mejor manera de manejar el problema. Ésta ocurre durante el período que Lazarus y Folkman en Carver, (1989) citado por Quaas, (2006) denominan evaluación cognitiva secundaria.
Búsqueda de Apoyo Social: Las personas pueden buscar apoyo social por dos medios: instrumental y emocional. Los efectos del apoyo social se explican por cuatro mecanismos: porque inhibe conductas de riesgo y refuerza las saludables, porque disminuye el impacto del estrés y las conductas inadaptativas que causaría, porque valida las creencias de control y posibilita el manejo y, por último, la expresión de las emociones reguladas por otros permite disminuir el desgaste fisiológico provocado por el estrés (Lazarus & Folkman, 1986) citado por Rincón y Guarino, (2008).
Búsqueda de apoyo social instrumental: Implica la búsqueda de recursos humanos que le puedan dar al sujeto un apoyo instrumental para manejar el problema en forma de información, consejo, apoyo económico, entre otros. Esta estrategia corresponde al afrontamiento centrado en el problema.
Búsqueda de apoyo social emocional: Engloba las acciones emprendidas por el sujeto para buscar en otras personas razones emocionales paliativas del estrés (el cariño, la simpatía y la comprensión). Se trata de buscar apoyo afectivo, empatía y comprensión; es un afrontamiento centrado en la emoción.
Supresión de actividades distractoras: Se refiere a aquellas conductas que permiten al sujeto centrarse en el acontecimiento estresante que ha de enfrentar y que al mismo tiempo evite otras actividades o pensamientos que lo distraigan. Significa dejar de lado otros proyectos, evitando la distracción, y sobrellevando la situación.
Religión: hace énfasis a actividades pasivas, como rezar o centrarse en la religión, las cuales permiten al sujeto aceptar el acontecimiento estresante. La religión puede servir como una fuente de apoyo emocional, como vehículo para una reinterpretación positiva y como una técnica de afrontamiento activo.
Reinterpretación positiva: Engloba lo referente a aquellos aspectos de crecimiento personal que pueden derivarse de la experiencia de estrés. Esto significa que la persona reconstruye una situación estresante en términos positivos. Lazarus y Folkman (1984), en Carver y col. (1989) citado por Quaas, (2006) consideran esta técnica como un tipo de afrontamiento emocional.
Refrenar el afrontamiento: Describe los esfuerzos por demorar el momento adecuado para afrontar el problema y evitar que afecte al sujeto negativamente al tener que tomar decisiones precipitadamente. Este puede ser considerado un afrontamiento activo porque el comportamiento de la persona se concentra en sobrellevar efectivamente el estresor, pero también es una estrategia pasiva en el sentido que implica un no actuar.
Aceptación: Se refiere a la aceptación del problema. Según Carver y col (1989) citado por Quaas, (2006) la persona que acepta la realidad de una situación estresante parecería ser alguien interesado en sobrellevar la situación. La aceptación consiste en dos fases del proceso de afrontamiento; la aceptación de un estresor como real ocurre en la evaluación cognitiva primaria, y por otra parte la aceptación de la ausencia de una estrategia de afrontamiento, que es parte de la evaluación cognitiva secundaria.
Desahogarse o centrarse en las emociones: Alude a las respuestas emocionales asociadas a la situación estresante. Generalmente utilizan este tipo de estrategia los sujetos que visualizan el estresor como perdurable e inmodificable. Implica concentrarse en el estrés o las situaciones molestas que se están viviendo y exteriorizar estos sentimientos. Según Carver y col. (1989) citado por Quaas, (2006) esta respuesta puede, a veces, ser funcional, sin embargo concentrarse en estas emociones por largos períodos puede hacer difícil el ajuste a la realidad.
Negación: El sujeto niega y evita el afrontamiento activo del suceso estresante y actúa como si nada sucediera. A menudo se sugiere que la negación es útil para minimizar el estrés y facilitar el afrontamiento, sin embargo se puede argumentar que la negación crea problemas adicionales, a menos que el estresor pueda ser realmente ignorado. Carver y col. (1989) citado por Quaas, (2006) plantean que negar la realidad de los eventos hace que esto se convierta en un problema para el individuo y que el afrontamiento se haga más difícil de lo habitual.
Desconexión conductual: Hace referencia al empleo de acciones que evitan afrontar activamente la situación estresante. Lo cual reduce el esfuerzo propio para afrontar la situación, incluso el sujeto se rinde al intento de lograr metas en las cuales interfiere el estresor.
Desconexión mental: Sucede mediante una amplia variedad de actividades distractoras, las cuales permiten al sujeto distraerse de la situación estresante. Estas actividades alternativas pueden ser soñar despierto, dormir, escapar por inmersión en la televisión, entre otras. Aunque desconectarse de una situación es a veces una respuesta altamente adaptativa, a menudo impide un afrontamiento adecuado a ésta.
Consumo de Drogas: Esta se traduce a conductas motoras de adicción, de escape-evitación de la situación estresante, con el fin de disminuir la tensión ocasionada.
Humor: Alude al empleo del humor como estrategia distractora y distanciadora que ayuda a disminuir el estrés de la situación.
Respecto de la relación entre estas técnicas de afrontamiento y el síndrome de Burnout, De la Rosa y col. (1998) citado por Quaas, (2006) plantean que los hombres tienden a utilizar menos el desahogo como estrategia, y que las mujeres buscan más aquellas relacionadas con el soporte social. Estas mismas autoras plantean, además, que la reinterpretación positiva como técnica de afrontamiento parece ayudar a aliviar el agotamiento físico y emocional, y acrecentar el sentimiento de logro personal.
En concordancia con lo anterior, Gil-Monte y Peiró (1997) citado por Quaas, (2006) proponen que el empleo de estrategias de control o centradas en el problema previene el desarrollo del síndrome de Burnout y el empleo de estrategias de evitación, de escape y centradas en la emoción, facilita su aparición.
El afrontamiento puede ser denominado paliativo o instrumental, esto es, dirigido a la emoción o al problema, estas dos mayores categorías son a su vez escindidas por Lazarus y Folkman, (1986) citado por Rincón y Guarino, (2008)  en 8 clases: a) Confrontativo (son acciones directas dirigidas hacia la situación), b) Distanciamiento (tratar de olvidarse del problema, negarse a tomarlo en serio, comportarse como si nada hubiera ocurrido), c) Auto-Control (guardarse los problemas, procurar no precipitarse), d) Búsqueda de apoyo social (pedir consejo o ayuda a un amigo, hablar con alguien que puede hacer algo concreto, contar a un familiar el problema), e) Aceptación de la responsabilidad (disculparse, causante del problema), f) Escape-Evitación (esperar a que ocurra un milagro, evitar el contacto con la gente, tomar alcohol o drogas), g) Planificación de solución de problemas (establecer un plan de acción y seguirlo, cambiar algo para que las cosas mejoren), h) Reevaluación Positiva (basarse en la experiencia para generar cambios).
 

Estilos de Afrontamiento
Se han formulado partiendo de la base que tratan de disposiciones personales para hacer frente a las distintas situaciones estresantes, (Kohlmann, 1993; Crowne & Marlow, 1964; Miller, 1987 y Byrne, 1964), han propuesto cuatro patrones de afrontamiento que, en parte, recuerdan a los tipos introducidos por Weinberger y colaboradores (1979) citado por Sandín y Chorot, (2003). Pueden resumirse de la siguiente forma:
Modo vigilante rígido: Se lleva a cabo por personas con alta vigilancia y baja evitación (sensibilizadores). Tendencia a buscar información sobre el estresor para configurar una imagen mental de la confrontación anticipada, ya que este tipo de personas se estresan primariamente por la experiencia de incertidumbre respecto a una situación de amenaza.
Modo evitador rígido: Típico en personas de baja vigilancia y alta evitación (represores). Se asume que la activación emocional producida por las señales anticipatorias de la confrontación produce gran nivel de amenaza al sujeto, por lo que tienden a prestar poca atención a las características amenazantes del estresor.
Modo flexible: uso flexible de estrategias relacionadas con la situación. Característico en personas (no defensivas), es decir, aquellas con un patrón de baja vigilancia y baja evitación. Ante una situación de amenaza, no les cuesta tolerar ni la posibilidad de incertidumbre ni la sorpresa negativa de una posible activación emocional. Se entiende que la utilización flexible de estrategias de afrontamiento se caracteriza por una marcada orientación hacia los requerimientos situacionales que prevalecen en cada momento.
Modo inconsistente: afrontamiento ineficaz, exhiben este tipo de afrontamiento aquellas personas con alta vigilancia y alta evitación (personas ansiosas). Se estresan fuertemente tanto por la incertidumbre de la situación relevante como por la activación emocional elicitada por las señales anticipatorias. Se asume que esto conlleva una conducta de afrontamiento inestable. Cuando el sujeto intenta alejarse del estresor para reducir la ansiedad, se produce incremento de la incertidumbre con el consecuente incremento del estrés y viceversa.
 

Mis Anécdotas con Respecto a Cambios de Empleo
Gracias doy a Dios porque en el transcurso de mi vida he tenido grandes oportunidades laborales que me han ayudado a crecer como persona y como profesional. Afortunadamente de ninguno de ellos me han echado, los he dejado por voluntad propia en busca de mejores oportunidades laborales, en busca de otros empleos que llenen mis expectativas profesionales, que me hagan crecer, que sean nuevos retos para mí.
En mis empleos doy siempre lo mejor de mí, me gusta un trabajo que me motive intrínsecamente, que me apasione y que disfrute haciendo… Esos son los mejores. Nunca he llegado a trabajar por obligación o necesidad, siempre que acepto un trabajo es porque me gusta todo de él, porque nada va en contra de mi integridad y porque estoy de acuerdo con las normas o reglas del sitio y no me molesta o me afecta negativamente cumplirlas.
Es por esto, que en este apartado no escribo nada negativo, he cambiado de empleo pero siempre en busca de mejores oportunidades y un mejor futuro para mí y los que me rodean.
¿Cómo deberíamos actuar?
La forma adecuada de actuar sería la de ver cada uno de los cambios como un reto y una valiosa oportunidad de cambio y crecimiento personal y profesional. No debemos quedarnos siempre estancados en un mismo lugar, con las mismas cosas, con el mismo trabajo y realizando siempre las mismas funciones porque nunca te vas a dar la oportunidad de crecer laboralmente, no te vas a dar la oportunidad de explorar y conocer otros talentos, habilidades y de lograr otras metas que quizá aún ni te hayas planteado por temor a perder… pero más pierdes si te quedas esperando en tu puesto de trabajo con los brazos cruzados, cumpliendo con lo que te exigen por simple necesidad mientras por dentro estás sintiendo que esa no es realmente tu lugar, que laboralmente no te sientes motivado. Este tipo de situaciones llevan a las personas a presentar estrés laboral y problemas que pueden afectar no solo tu trabajo sino tu ámbito familiar, social o personal.

Estrés

Definición:
El estrés es el daño que ocurre cuando las exigencias que se perciben en el ambiente, los estresores, exceden la capacidad de una persona de sobrellevarlos (Ray, 2004). La capacidad del organismo de adaptarse al estrés comprende al cerebro, que percibe el peligro real o imaginario; glándulas adrenales, que movilizan el cuerpo para combatir, y el sistema inmune, que proporciona las defensas.
Al comienzo de la edad media, las personas experimentan niveles de estrés más frecuentes y estresores de clases más diversas que los más jóvenes o ancianos. El estrés en la edad media proviene de cambios de funciones: transiciones profesionales, hijos que crecen y se independizan y la reorganización de las relaciones familiares. La frecuencia de las tensiones entre personas (como discusiones con la pareja) disminuye con la edad, pero aumentan los estresores que involucran, digamos, a un amigo o familiar enfermo. Es peculiar de esta etapa un aumento significativo de los estresores que involucran riesgos económicos o que atañen a los hijos. Sin embargo, las personas de mediana edad experimentan menos estrés que aquellas que tienen poco o ningún control.
Las personas de mediana edad pueden estar mejor preparadas para enfrentar el estrés que otros grupos de edad. Tienen una mejor idea de lo que pueden hacer para cambiar las circunstancias tensas y quizá son más capaces de aceptar lo que no se puede cambiar. También aprendieron estrategias más eficaces para reducir o minimizar el estrés.
La respuesta clásica al estrés (luchar o huir) podría ser principalmente masculina, activada en parte por la testosterona. El patrón de respuesta de las mujeres es más de cuidado y cordialidad, actividades afectivas para reforzar la seguridad, y de dependencia de las redes sociales para intercambiar recursos y responsabilidades. Estos patrones, activados por la oxitocina y otras hormonas reproductivas femeninas, evolucionaron quizá por selección natural y se alimentan de la dedicación de las mujeres a los apegos y los cuidados de los demás.

Efecto del Estrés en la Salud
Cuantos más cambios estresantes ocurran en la vida de una persona, mayor es la probabilidad de que padezca una enfermedad grave en uno  o do años. El cambio, aun si es positivo, puede producir estrés y algunas personas reaccionan a él enfermándose.
¿Por qué el estrés ocasiona enfermedades? ¿Por qué algunas personas lo manejan mejor que otras? Los estresores crónicos activan el sistema inmune, lo que conduce a una persistente inflamación y enfermedad. Distintos tipos de estresores afectan el sistema inmune de maneras diversas. El estrés agudo, de corto plazo, como la dificultad de presentar una prueba o de hablar en público, fortalece el sistema inmune; pero el estrés intenso o prolongado, como el que es resultado de pobreza o discapacidad, puede debilitarlo o degradarlo, lo que aumenta la susceptibilidad a las enfermedades.
De manera indirecta, el estrés puede dañar la salud, a través de otros estilos de vida. Las personas sometidas a estrés duermen menos, fuman y beben más, se alimentan mal y prestan poca atención a su salud. Ejercitarse a menudo, comer bien, dormir por lo menos siete horas y socializar con frecuencia se asocian con bajos niveles de estrés. Las personas que creen tener el control de su vida adoptan hábitos más sanos, se enferman menos y tienen mejor funcionamiento físico.
¿Cómo enfrentan las personas los sucesos traumáticos? Por sorprendente que parezca, el resultado más común es la resiliencia. Las personas resilientes que sufren una alteración de la vida normal se las arreglan para seguir funcionando como siempre. Las relaciones de apoyo, junto con la propia habilidad de la persona para adaptarse con flexibilidad y pragmatismo a las dificultades, contribuyen a la resiliencia.
 
El Estrés como una de las Principales Psicopatologías Laborales
El uso del término estrés se ha popularizado sin que la mayoría de las personas tengan claro en qué consiste. Al explorar la extensa literatura sobre el tema, se encuentran multitud de definiciones, algunas de las cuales lo abordan indistintamente desde la perspectiva del estrés como estímulo, como respuesta o como consecuencia. Sin entrar a cuestionar teóricamente su definición, se aborda el estrés como: la respuesta adaptativa del organismo ante los diversos estresores (Hans Selye, 1936) citado por Fernández y Grimán (2009).
La Organización Mundial de la Salud lo define como el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan el organismo para la acción. El concepto implica que existe una interacción individuo-ambiente en el proceso del estrés. Resumiendo, el estrés es un fenómeno biopsicosocial que altera el funcionamiento del individuo y que produce un desbordamiento de sus capacidades de adaptación.
En cuanto a la connotación negativa o positiva que tiene el estrés, Selye (1974) citado por López, (2009) hace una distinción entre eutress o estrés constructivo motivado por estados emocionales positivos (alegría, amor) que favorecen los estados de salud y previenen la enfermedad, y distrés o estrés negativo que provocan los estados emocionales (rabia, ira, celos y envidia) que distorsionan la realidad y pueden generar alteraciones en los estados de salud y bienestar.
Aunque el estrés sí tiene un papel fundamental en el proceso de salud-enfermedad, autores como Lazarus y Folkman, (1984) citado por López, (2009) afirman que  no siempre constituye un proceso negativo en la vida del individuo, ya que dependerá de la valoración que el sujeto hace del proceso y de su capacidad para manejar la situación y afrontar las consecuencias del estrés. Por tal motivo, es necesario identificar la etiología del estrés desde los tres importantes enfoques que presentan los diferentes autores estudiosos del tema (Mingote, 2003) citado por López, (2009).
En primer lugar, se encuentra el estrés como respuesta orgánica del individuo a estímulos estresores y situaciones de riesgo psicosocial (Selye, 1974) citado por Bonafonte, (2005) con la posible pérdida de salud, bienestar laboral y disminución de su rendimiento profesional.
Un segundo aporte expone que el estrés puede tener su etiología a partir de los estímulos externos que rodean al individuo, generando en el sujeto procesos psicosociales asociados a esos factores externos que afectan su vida cotidiana y su salud, llegando a modificar sus comportamientos ante determinados estímulos (Sandín, 1995) citado por López, (2009). 
Una tercera propuesta la sustentan autores como Lazarus y Folkman (1984) citado por Ongarato, Stover y Fernández, (2010) al exponer en su modelo la existencia de una interacción entre el medio ambiente y la persona, y su imposibilidad de afrontamiento a ese entorno. Esta propuesta explica que el ser humano presenta diferentes respuestas según el entorno que le rodea, la valoración que hace el sujeto de esa situación dependiendo de la importancia que le de, las consecuencias y las posibilidad de resolución ante el problema que depende de la situación personal psicológica que vive en ese momento para afrontar el proceso.
 

Predictores del Estrés
Los factores estresantes pueden aparecer prácticamente en cualquier ocupación, profesión o puesto de trabajo y en cualquier circunstancia en que se somete a ese individuo a una carga a la que no puede ajustarse rápidamente. En definitiva, el estrés en el trabajo es un fenómeno tan variado y complejo como la propia vida.
El estrés laboral aparece como consecuencia de la intensidad de las demandas laborales, el trabajador comienza a experimentar vivencias negativas asociadas al contexto laboral, entre las que se destacan: apatía por el trabajo, ausentismo, dificultades en las relaciones interpersonales, disminución en el rendimiento laboral, depresión, síntomas psicosomáticos que pueden llegar a generar la aparición de trastornos psicofisiológicos, al igual que una marcada insatisfacción laboral (Rowshan, 1997) citado por Rodríguez, Roque y Molerio, (2009).
Según Frías, (2002) citado por Dávila y Romero, (2010) los factores generadores de estrés en el ámbito laboral son los siguientes:
Ambigüedad del rol: se produce cuando se proporciona información imprecisa, poco clara o incompleta respecto a las tareas que se han de llevar a cabo o el rol que se espera que desempeñe una persona, tanto en lo referente a metas (qué hacer), métodos y recursos por utilizar (cómo hacerlo), como a normas y políticas de la organización. Desde la perspectiva del trabajador esta situación puede producir estados de angustia y ansiedad debido a dos motivos fundamentales, la incertidumbre sobre lo que se espera de él y falta de conocimiento de los límites precisos de su tarea (Frías, 2002) citado por Dávila y Romero, (2010).
Conflicto de rol: se produce como consecuencia de la falta de adecuación entre el rol esperado por la organización y los valores que posee el trabajador. Las modalidades más habituales de conflicto de rol son: conflicto interno, donde el individuo se resiste a hacer algo que se le pidió, por estar en contra de sus valores o por considerar que no corresponde a su rol. Conflicto externo, se produce cuando dos superiores imponen órdenes o indicaciones opuestas, si se cumple con uno no se cumple con otro (Frías, 2002) citado por Dávila y Romero, (2010).
Sobrecarga de Trabajo: debido a factores de la organización contar con escaso personal trae como consecuencia que cada trabajador esté obligado a asumir mayor cantidad de tareas teniendo que emplear más tiempo del necesario para algunas actividades o produciéndose un reparto desproporcionado de tareas que hace que unos estén muy presionados y otros desahogados, lo que a su vez origina conflictos entre el personal. Debido a factores individuales se destaca un elevado nivel de auto exigencia, búsqueda de un perfeccionismo en el trabajo, dificultad de delegar la realización de tareas o toma de decisiones, inadecuada estructuración del tiempo, competitividad, falta de interés por el trabajo que se realiza, entre otros. (Frías, 2002) citado por Dávila y Romero, (2010).
Juegos de Poder: en los que priman las relaciones personales sobre la formación y preparación del trabajador. Esta situación se puede convertir en un elemento importante de desmotivación y así mismo, dar lugar a una competitividad de influencias a través de las relaciones personales (Frías, 2002) citado por Dávila y Romero, (2010).
Inadecuación de Status: ocupar un lugar en la organización que se encuentre por debajo o por encima de la capacidad o formación real del individuo. Produciendo insatisfacción y en ocasiones desinterés que suponen malestar para el trabajador y situaciones de excesiva demanda que provocan fuerte tensión (Frías, 2002) citado por Dávila y Romero, (2010).
 

Consecuencias del Estrés
La respuesta de estrés en sí misma no es buena ni mala, es vital para la supervivencia y depende de la capacidad de adaptación del sujeto al entorno y a una determinada situación de los recursos que el individuo tenga para afrontarla.
El estrés laboral es uno de los problemas de salud más graves en la actualidad, que no sólo afecta a los trabajadores al provocarles incapacidad física o mental, sino también a los dueños de las organizaciones que comienzan a evaluar el perjuicio financiero que les causa el estrés. Entre ellos se destacan gastos en situaciones laborales como el ausentismo, la disminución en la productividad, las reclamaciones de indemnización, rotación de personal y los gastos directos en servicios médicos.
Mingote, (2003) citado por López, (2009) afirma que el estrés laboral no es en sí una enfermedad, ya que no todas las personas con estrés desencadenan patología asociada, sino que existen variables como la edad, sexo, estado civil y otras características individuales que determinan los recursos y mecanismos de defensa.  Como ejemplo de ello, y con relación al sexo, argumenta que los hombres utilizan recursos y estrategias para solucionar los problemas reales que han motivado el estrés, mientras que las mujeres tratan de reducir sus efectos nocivos con estrategias emocionales como la resignación o búsqueda de apoyo emocional o económico. 
Mingote, (2003) citado por López, (2009) continúa exponiendo que cuando no se controla y no se supera la situación, se produce una alteración de la conducta de forma repetitiva con angustia y depresión, y si el intento de adaptación fracasa, aparece la fatiga, hostilidad, mayor ansiedad, bajos rendimientos laborales y desmotivación, como respuestas a un estrés que altera el desarrollo de sus funciones psicosomáticas y físicas orgánicas.
La lucha contra el estrés laboral constituye uno de los grandes retos para los gobiernos y organizaciones en los próximos años. Las empresas que probablemente tengan más éxitos en el futuro serán las que ayuden a los trabajadores a hacer frente al estrés y adapten las condiciones y la organización del trabajo a las actitudes humanas.

Trabajo y Educación en la Adultez


En las sociedades industrializadas, las ocupaciones dependen de la edad. Los menores son estudiantes; los adultos tempranos y de mediana edad son trabajadores; los mayores organizan su vida alrededor del retiro y el tiempo libre. En las sociedades industriales, las personas hacen varias transiciones durante su vida adulta. Los universitarios adoptan programas de estudio y trabajo o dejan de estudiar un tiempo y luego reinician su educación. Los adultos emergentes explican varias vías antes de establecerse en una carrera, y aún entonces, su decisión sigue abierta. Una persona puede tener varias carreras sucesivas, de las que cada una requiere más educación o capacitación. Los adultos maduros toman clases nocturnas o piden permiso en el trabajo para perseguir un interés especial. Las personas se retiran antes o después o no se retiran; los retirados dedican el tiempo a estudiar o a un nuevo campo de trabajo, remunerado o no.

Trabajo o Retiro Temprano
Hasta 1985, la gente se retiraba cada vez más pronto. La edad promedio del retiro disminuía de manera constante. Desde entonces, la tendencia se ha invertido. Antes de cesar por completo su vida laboral, las personas pueden reducir sus horas o días hábiles y se retiran en el plazo de varios años. Esta costumbre se llama retiro escalonado. O pueden cambiarse a otra compañía con un nuevo campo de trabajo, lo que se llama empleo puente.
¿A qué se debe este cambio? Las personas siguen trabajando para mantener su salud física y emocional, así como sus papeles personales y sociales, o simplemente porque les gusta el estímulo del trabajo y sus motivos cambian con el tiempo. Otros trabajan principalmente por motivos económicos. En la actualidad, muchos trabajadores de mediana edad en adelante no tienen ahorros ni pensiones suficientes o necesitan conservar el seguro médico.

Trabajo y Desarrollo Cognoscitivo
“Lo que no se usa se pierde” se aplica a la mente tanto como al cuerpo. El trabajo influye en el funcionamiento cognoscitivo. Las personas que con una forma de pensar flexible buscan trabajos con cierto grado de complejidad, que requieran reflexión y juicio independiente. Este tipo de trabajo, por su parte, estimula un pensamiento más flexible, flexibilidad que aumenta la capacidad para hacer trabajo complejo. De esta forma, las personas muy entregadas a este tipo de trabajo tienen un desempeño cognoscitivo más sólido que sus coetáneos a medida que envejecen.
El fortalecimiento de la mayor parte de las facultades cognoscitivas que se observa en cohortes recientes de mediana edad en adelante reflejaría cambios laborales que dan preferencia a equipos multifuncionales y auto dirigidos y recompensan a la adaptabilidad, iniciativa y toma de decisiones descentralizada. Desafortunadamente, los trabajadores de más edad tienen menos probabilidades que los jóvenes de tomar o de ser invitados a tomar cursos de capacitación, educación y puestos estimulantes, con la idea equivocada de que los viejos no pueden con esas oportunidades.

Los adultos pueden influir de manera activa en su desarrollo cognoscitivo futuro con las decisiones ocupacionales que toman. Quienes siempre buscan las oportunidades más estimulantes tienen probabilidades de conservar la agudeza mental.

Amistades en la Adultez

Tal como predice la teoría de Carstensen, las redes sociales suelen reducirse e incrementar su nivel de intimidad en la mitad de la vida. Sin embargo, las amistades persisten y son una fuente importante de apoyo emocional y bienestar, en especial para las mujeres. Las amistades suelen girar alrededor del trabajo y la crianza; otras se basan en los contactos en el vecindario en asociación con organizaciones de voluntariado.
Las amistades en la mitad de la vida suelen tener especial importancia para los homosexuales. Es más probable que las lesbianas reciban apoyo emocional de otras amigas lesbianas, amantes e incluso ex – amantes que de sus parientes. También los hombres gays dependen de redes de amistades o parientes ficticios que crean y mantienen activamente. Las redes de amigos proporcionan solidaridad y contacto con gente más joven, que los heterosexuales de mediana edad por lo regular obtienen de la familia.
La calidad de las amistades en la mitad de la vida a menudo compensa el escaso tiempo compartido. En especial durante una crisis, como un divorcio o un problema con un padre que envejece, los adultos recurren a los amigos para recibir apoyo emocional, orientación práctica, consuelo, compañía y conversación. Con frecuencia los conflictos con los amigos se centran en diferencias de valores, creencias y estilos de vida; por lo regular, los amigos pueden resolver esos conflictos a la vez que mantienen la dignidad y el respeto mutuos.

Mis Anécdotas con Respecto a la Pérdida y/o Separación de un Amigo
En el transcurso de mi vida he tenido amigos que vienen y van, personas que llegan para quedarse y otras que llegan solo para dejar una huella o experiencia en mi corazón y en mi vida. Los amigos son seres importantes para cada uno de nosotros ya que con ellos formamos grandes vínculos y desarrollamos nuestro círculo social que no sólo será para compartir momentos de diversión sino también para que sean un grupo de apoyo con quien pueden contar en momentos de tristeza o que requieras algún consejo o punto de vista diferente al tuyo y al de tu familia.
He tenido grandes amistades que aún conservo y otras se han ido de mi vida, ya sea porque las circunstancias no separaron o porque perdieron su vida, tal es el caso de uno de mis mejores amigos que a pesar de que no vivíamos cerca, siempre manteníamos un buen contacto y lazos emocionales fuertes. De un momento a otro se enfermó de una gripe y en tan solo una semana, murió. Fue un golpe bastante fuerte para mi estabilidad emocional y la verdad al son de hoy lo recuerdo y aún no creo que esté muerto, sé que lo está pero aún no puedo creer que todo haya pasado tan rápido, que se haya ido tan joven y sin despedirse.
La pérdida de los amigos también se viven como un proceso de duelo ya sea si lo has perdido porque haya muerto o porque hayan decidido terminar con la relación de amistad. Siempre es importante contar con un grupo de amigos o familiares que estén contigo en todo momento y con quienes puedas compartir y desahogar tus emociones.
¿Cómo deberíamos actuar?
Es importante contar con buenas estrategias de afrontamiento para que puedas dar frente a las diferentes dificultades que se presentan en la vida, de forma positiva ya que, para muchas de ellas no estaremos preparados pero si tu estas emocionalmente y psicológicamente sano, será más fácil poder sobrellevar estas situaciones.